Autora: PatMel
Son
Son sonidos
Dos... Son dos
Son dos sonidos
Sonidos grises
Son grises
Son dos sonidos grises
Dos grises son
No
No son
No son dos
Mil
Son mil
Son mil sonidos grises
Bocas
Mil bocas son
No son dos
Son mil bocas con sonidos grises
Son grises sonidos con mil bocas
Son sonidos con mil bocas grises
Son grises bocas con mil sonidos
Son, son mil. Mil son, son mil.
Bocas, grises.
De mi libro, “Puente entre dos mundos”
Hoy soy pájaro,
sin rejas
que empañen mi horizonte,
sin raza
que destaque en mi plumaje,
con canto apacible
que se cuelga del viento
y remolino orgásmico
de visión colorida.
Y desde mi rama,
sin más paisaje
que el intenso bosque,
destierro toda nube
que intente enceguecer
la luz divina
desde la que florece
la vida.
Hombre,
no te ocultes
detrás de tu palabra
que yo solo
entiendo de trino.
Poema de (2013)
Imagen cogida de la red
Hoy sus palabras, su risa, las miles de páginas de vida, esos pequeños ojitos sonrientes, los discursos y coloquios..., hoy todo su mundo adquiere una dimensión diferente. Su mundo que también hizo nuestro, mi mundo, también el tuyo.
Y es así Ricardo que te quedas... Te quedas para siempre en nuestros corazones que se actualizarán en cada aniversario de tu llegada, de tu partida. Te quedas para permanecer observándonos desde nuestras estanterías aún llenas, ocupando en la mía un lugar privilegiado entre las bes más queridas. Te quedas como un ejemplo de dignidad y de consecuencia, de valor humano. Porque hoy es al amigo al que le hablo, no al académico brillante. Es a ti amigo al que despido y deseo que la paz te abrace y sea remanso.
Ante la noticia solo he podido derramarme en el papel, la voz estrangulada, incapaz de pronunciarse. Este refugio que tú bien conoces.
Este pasado lunes le dije a Jesús que los primeros días de enero estrenaríamos año contigo, esa tarta de manzana (ya eran dos, una con crema y la ora sin) y un té al más puro estilo inglés, pretextos para compartir un ratito de alegría y de buena conversación. Revolver juntos tus libros, escucharnos, reír, hablar de literatura latinoamericana y filosofar solo lo imprescindible. Ya vez, una vez más la vida me enseña que no hay que dejar nada importante para mañana, que solo hoy es posible lo que deseamos y a veces ni eso...
Hace unos días que te pienso. Chocan en mi interior la tristeza y la alegría en este primer momento. La tristeza de saberte ya en otro plano, la alegría por quedarte también en mí, en nosotros; así como de saberte en paz.
Hoy solo puedo abrazarte en la distancia, abrazar a tu familia y a los amigos, unirnos en ese amor que te tenemos. Gracias por estos doce años, por ser y estar.
Feliz vuelo Ricardo, amigo. Feliz vuelo.
Un 29 de diciembre de 2021, a las 11:02 h.-
Un todo, una mitad,
un todo mitad,
mitad de un todo...
Una sonrisa
se volatiliza
Deja huella profunda
en los corazones
Polvo de estrellas
Tú lo sabes
Sabes que sigue ahí
En ti, contigo
Pululan alas nuevas
Nos mira y sonríe
Como antaño
en el patio
Escondida
Con el Amor de toda una vida queridas amigas
💜
VICENTE HUIDOBRO
Vicente García-Huidobro Fernández (Santiago, provincia de Santiago, 10 de enero de 1893-Cartagena, provincia de Valparaíso, 2 de enero de 1948), más conocido como Vicente Huidobro, fue un poeta chileno. Iniciador y exponente del creacionismo, es considerado uno de los más destacados poetas chilenos, junto con Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Pablo de Rokha.
Entre sus obras destacadas pueden señalarse, «Altazor» 1931, «Temblor de cielo», «Poemas árticos», «Ecuatorial»,
«Tour Eiffel» y «Hallali».
Os dejo un poema de Huidobro.
Depart
La barca se alejaba
Sobre las olas cóncavas
De qué garganta sin plumas
brotaban las canciones
Una nube de humo y un pañuelo
Se batían al viento
Las flores del solsticio
Florecen al vacío
Y en vano hemos llorado
sin poder recogerlas
El último verso nunca será cantado
Levantando un niño al viento
Una mujer decía adiós desde la playa
TODAS LAS GOLONDRINAS SE ROMPIERON LAS ALAS
Triángulo armónico, su primer caligrama.
Huidobro como corresponsal de guerra conversa con el general Jean de Lattre de Tassigny (1945).
El 2 de enero de 1948 murió en su casa. De acuerdo a sus deseos, fue enterrado en una colina frente al mar. Su hija mayor, Manuela, y Eduardo Anguita escribieron el epitafio: «Aquí yace el poeta Vicente Huidobro / Abrid la tumba / Al fondo de esta tumba se ve el mar».
El mismo año de su muerte, Manuela publicó Últimos poemas, una recopilación de textos inéditos y textos dispersos en revistas. Huidobro escribió más de una treintena de obras, entre libros de poesía y de narrativa poética, de los cuales poco más de una decena fueron publicadas póstumamente.
El escritorio de Huidobro en su Casa Museo de Cartagena.
La Fundación Vicente Huidobro se creó en Santiago en 1990 con el objetivo de preservar el legado del poeta.
El 6 de abril de 2013 se inauguró el Museo Vicente Huidobro en la que fuera su casa de Cartagena.
Enlaces con más información sobre vida y obra:
https://www.vicentehuidobro.uchile.cl/poemas_principal.htm
http://www.cervantesvirtual.com/bib/portal/bnc/huidobro/
https://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Huidobro

A Gregorio Martínez Sierra
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.
Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.
¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!
~Gabriela Mistral~