
Mentiste.
Cambiaste en un instante toda mi esperanza.
Abandonaste mis sueños por baratijas brillantes.
Pusiste un punto en mi estima y aniquilaste la calma.
Entonces, en torbellinos se despierta mi mañana y los demonios furtivos matan mis cuentos de hadas. Ya no hay angel de la guarda, ni piedad, ni hay ya palabra.
Ahora son los temores los que sobre mi se lanzan, tornándolo todo oscuro sin senderos ni baladas.
Grita mi voz callada en el ansia de creer que mi mente se confunde, que tu caricia me alcanza.
Ya no veo el horizonte y, a la deriva, mi barca vaga.
Miro tus ojos vacíos que ya no me amansan. Me revuelcan las olas de la sinrazón que avanza en un desasosiego que me apuñala el alma.
Tus labios manejan ideas que tu reflejo no acompaña. Tu voz ya no me toca y tu boca no me canta. Es como si estuviese colgada de la nada, pintada en acuarela que el sol desgasta.
Mentiste. Mentiste y se desbordaron las aguas.