
que abrasan la noche de luna llena
Azufre que lanzan bocas de dragones
ahuyentando las dulces melodías
Fiera salvaje que clavas hiriente
tus amarillas pupilas fijas,
ahondando el puñal en mi pecho
con palabras que no se escuchan
Sangran mis ojos en la crueldad
y mi corazón cae a pedazos
sobre el tapete, casi sin vida,
rendido a tus pies sin aliento
Diabólica mujer con poder de hiel,
te abalanzas sobre mi cuerpo inerte
para saciar tu sed de poseerme
dejándome sin alma, sin sentido